Transcripción no literal de la entrevista hecha por J. Jesús Rojas G.
- Templo de La Compañia
- 22 abr 2021
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Tres mujeres, en diferentes etapas de su vida: Arce, de ochenta y tántos, Conchita Carballido en la segunda mitad de los setenta, y Laura Aquino, de algo más de trein-ta, nos comparten sus recuerdos, sentimientos, ideas y evocaciones acerca de María, madre de Jesús, en sus diferentes advocaciones y templos de Oaxaca al responder las preguntas que el P. Chucho, jesuita del templo de la Compañía, les va haciendo.
Así, desde la enumeración de los muchos templos dedicados a la Madre de Dios en esta ciudad, a través de esta entrevista vamos recorriendo con ellas –en su voz, en sus recuerdos– sucesos del pasado que los feligreses del templo de La Compañía atestiguaron; y también sobre hechos recientes que conmueven o de alguna manera van dejando una huella en Arce, Conchita, Laura y sus familias. Asimismo, nos com parten percepciones suyas de la presencia de María entre nosotros, de la devoción mariana, y las enseñanzas o comentarios que los jesuitas les daban y hacían. Final-mente nos han dicho cuál es el aspecto de María que más les gusta y que a su parecer la hacen tan venerada en nuestros templos oaxaqueños.
En el recuento de los templos dedicados a María, las tres mencionan el de la Virgen del Carmen, de Consolación, del Patrocinio, de Guadalupe, de la Soledad, de la Mer-ced, de las Nieves. Luego, fuimos cayendo en cuenta de que, como nota Conchita, esas distintas advocaciones corresponden a las diversas necesidades por las que la gente va pasando.
Hablando del pasado, un recuerdo muy persistente en la memoria de Arce y de Con-chita es la celebración del Día de Reyes y del Santo Niño de Praga, que se realizaba con grandes festejos después de la misa dominical de las ocho de la mañana, organizada por las congregaciones del templo de la Compañía. En esas ocasiones había muy numerosa participación numerosa de la feligresía, pues era una celebra-ción única en Oaxaca. No ha vuelto a realizarse desde 1984. Esta fijación en la me-moria, la de los Reyes Magos y el Niño, llama la atención del P. Chucho, dado que el tema es nuestra madre María. Reflexionando, concluye que debe ser porque en la mente y el corazón del pueblo, el Niño y la Madre son, sencillamente, inseparables.
Al hablar de la Virgen de la Soledad, Arce nos hace un recorrido desde los tiempos en que su mamá la llevaba cuando era niña a darle el pésame a la Virgen el Viernes Santo. Entonces, un canónigo famoso, Su Señoría Celso Castro, dirigía la procesión solemne. Era la única ocasión en que la Virgen salía de su basílica. Recalcamos a D. Bartolomé Carrasco, Arzobispo de Oaxaca, cuya devoción a esta advocación Maria-na era por todos conocida.
Laura comenta cómo las fiestas principales de la Virgen María en Oaxaca son contí-nuas: comienzan con las de la Inmaculada Concepción, en la misma fecha que la de la Virgen de Juquila, para seguir con la de la Virgen de Guadalupe y cerrar con la de la Soledad. Recuerda también que su abuela la traía a la ciudad en las procesiones a pie que las comunidades indígenas hacían para llegar a su basílica en la capital del Estado el 18 de diciembre.
El alcance de la presencia de María en la vida de Arce resulta evidente en el hecho de que las siete hijas de Arce llevan el nombre de María acompañado de algún otro; asimismo en que en el templo de La Compañía se han llevado a cabo muchos acon-tecimientos familiares: primeras comuniones, quince años, bodas y demás celebra-ciones de su familia. En el caso de Conchita, su mismo nombre, María de la Concep-ción, permite asomarse al espíritu mariano de su familia. Laura menciona que ha-ciendo los Ejercicios de San Ignacio, así como leyendo su vida, se ha dado cuenta de la significación de la Virgen María en san Ignacio de Loyola mismo, y en la orden religiosa de los jesuitas.
Los aspectos de María que más atraen a Conchita son su bondad, ternura, materni-dad, belleza; y a Laura, su implicación en la vida de los oaxaqueños, en sus advoca ciones –no simplemente como una tradición, sino por amor profundo– de Juquila y de la Soledad; y a Arce, el enorme espíritu de entrega y servicio para resolver las necesidades de otros.
El Padre Chucho finalmente dirige nuestra atención a la relación que ve entre los di-versos aspectos (advocaciones) de María, con la multiculturalidad del pueblo oaxa-queño. A su parecer, ésta se refleja incluso en los colores de los mantos y vesti-mentas de María (el azul y blanco de la Inmaculada, el verde de la Guadalupana, el negro de la Soledad), de manera similar al colorido de la cultura oaxaqueña, plasma-da en las fachadas de colores vivos de nuestras casas, en los alebrijes, huipiles y otras artesanías típicas, en los penachos multicolores de los danzantes de la pluma…
En esta entrevista hemos escuchado cómo la Virgen María es verdaderamente madre nuestra en todo momento, en toda advocación, en toda necesidad, y cómo esta pre-sencia suya es visible tanto en las fiestas y devociones familiares, como en las refle-xiones y experiencias personales, como en las tradiciones y costumbres con que –co mo pueblo– la veneramos y honramos.
Síntesis, Irma Valeriano; redacción, Irma Valeriano y J. J. Rojas SJ; toma del video / entrevista, Rita Arango.




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